Carlos, amigo...
Estar en pareja ayuda a nuestro crecimiento personal. A ser mejores personas, a conocernos más.
No estoy hablando de un noviazgo juvenil o de pasatiempos o relaciones furtivas o de enamoramientos de un par de meses, no estoy hablando de nombrar a la otra persona mi pareja cuando no lo es, cuando sabemos porque sabemos, que no estamos con él, por lo que puede aportar a la relación sino lo que me puede aportar a mí, desde mi egoísmo o desde mi dependencia.
Pensar que el amor nos salvará, que resolverá todos nuestros problemas y nos proporcionara un continuo estado de dicha o serenidad, solo nos mantiene atascados en fantasías e ilusiones y debilita él autentico poder del amor, que es transformarnos.
Y nada es más esclarecedor que estar con otro desde ese lugar, nada es más extraordinario que sentir la propia trasformación al lado de la persona amada.
En vez de buscar refugio en una relación, podríamos aceptar su poder de despertarnos en aquellas zonas en que estamos dormidos y donde evitamos el contacto desnudo y directo con la vida. La virtud de ponernos en movimiento hacia delante mostrándonos su claridad en que aspectos debemos crecer.
Para que nuestras relaciones prosperen, es menester que las veamos de otra manera; como una serie de oportunidades para ampliar nuestra conciencia, descubrir una verdad mas profunda y volvernos humanos en un sentido mas pleno.
Y cuando me convierto en un ser completo, que no necesita de otro para sobrevivir, seguramente voy a encontrar a alguien completo con quien compartir lo que tengo y él tiene.
Ese es de hecho, el encuentro de pareja.
No la salvación, sino el encuentro.
O mejor dicho, los encuentros.
No la salvación, sino el encuentro.
O mejor dicho, los encuentros.
El mejor, él más preciso y cruel de los espejos, es la relación de parejas: único vinculo donde podrían reflejarse de cerca mis peores y mis mejores aspectos.
La propuesta es aprender a pactar en lugar de trasformarse en jueces o querer cambiar a otro. Si vivo para mostrarte como deberías haber actuado, si me ocupo de señalarte la forma en que se hacen las cosas, quizás consiga (quizás), que te sientas un idiota, o peor, que te vayas de mi lado, o peor aun, que te quedes para aborrecerme.
Quiero que me escuches con escucha verdadera, con la oreja que le ponemos al interés, al deseo, al amor. Si en verdad quiero ser escuchado, entonces debo aprender a hablarte de mí, de lo que yo necesito, y en todo caso de lo que a mí me pasa con las actitudes que tu tienes. Esta sola modificación hará probablemente que te resulte más fácil escucharme.
Es decir utilizar los conflictos para ver que me pasa a mí, para lo que ayer sé cerro, pueda abrirse, a soltar el miedo de decir, a mostrar su dolor. ¿Cómo ayudar a que dos personas vuelvan a abrirse, a mostrar a confiar? BÁSICAMENTE generando un clima de apertura, ayudándolos a aflojarse a mostrar sus necesidades, ayudar que el encuentro se produzca. Es verdad que un encuentro no puede forzarse SE DA O NO SE DA pero hay actitudes especificas que ayudan...
Tu Coach coterráneo marinero. (Concepción)
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